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Con­se­jo: El Micro‑C reco­mend­ado por Antho­ny Wil­liam está actu­al­men­te en oferta: 

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Miedo a la fruta: te mintieron

La fru­ta es cru­cial para nues­tro cuer­po por much­as razo­nes. De hecho, el cuer­po no pod­ría sobre­vi­vir sin azú­car. ¡El cere­b­ro nece­si­ta azú­car para funcionar! 
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Te min­tie­ron dici­en­do que la fru­ta era mala para ti. La fru­ta pue­de hacer­te daño, la fru­ta pue­de mat­ar­te, ¡evi­ta la fru­ta! Te dije­ron estas men­ti­ras para que per­die­r­as la fe y el fun­da­men­to en tu cura­ción y con­ti­nu­ar­as difun­di­en­do estas men­ti­ras, haci­en­do así el tra­ba­jo sucio. 

¿Hacia dónde va esta guerra por la fruta?

Si el mie­do a las fru­tas lle­ga a ser ple­na­men­te acep­ta­do en el movi­mi­en­to sani­ta­rio, en un futu­ro no muy leja­no se pro­du­cirán las sigu­i­en­tes consecuencias. 

A medi­da que la gen­te com­pra cada vez menos fru­ta y, por tan­to, queda cada vez más fru­ta en las tien­das, los pro­pie­ta­ri­os de las tien­das pedirán cada vez menos fru­ta. Esto tam­bién se apli­ca a los zumos de fru­tas pur­os. La pro­pa­gan­da anti­f­ru­tas difun­de con éxi­to el men­sa­je de que la fru­ta es mala para noso­tros y sin que exis­ta ningu­na evi­den­cia cien­tí­fi­ca que demuest­re que la fru­ta es mala para noso­tros. Las empre­sas fru­tí­co­las pier­den su base de ingre­sos y tie­nen que cer­rar. Las plan­tas fru­ta­les se que­man para lim­pi­ar la tier­ra y poder gan­ar­se la vida de nue­vo. La can­ti­dad de arbus­tos y árbo­les que­ma­dos en todo el mun­do será cata­stró­fi­ca. El humo y las ceni­zas entran a la atmós­fera y dañan la naturaleza. 

Todos los frut­os que antes caí­an al sue­lo sin cosechar y ser­ví­an de ali­men­to al mun­do ani­mal duran­te el invier­no desa­pa­re­cerán en el futu­ro, ace­le­ran­do así signi­fi­ca­tiv­a­men­te la extin­ción de much­as espe­ci­es animales. 

Las abejas se ven particularmente afectadas

Esto afec­ta espe­cial­men­te a las abe­jas, que nece­si­tan las flo­res de los árbo­les fru­ta­les como fuen­te indis­pensable de ali­men­to. Si este ali­men­to ante­rior ya no está dis­po­nible, el suf­ri­mi­en­to de las abe­jas se mul­ti­pli­cará, ya que ya casi no pue­den encon­trar ali­men­to sil­vest­re. Las fru­tas son una de las par­tes más importan­tes del eco­sis­te­ma, la natu­ra­le­za no pue­de pre­sc­in­dir de ellas, de lo con­tra­rio se des­vi­ará de su cur­so. Esto traerá ham­bru­na, pérdi­da de vidas y la des­truc­ción gra­du­al de nues­tro medio ambi­en­te. La car­ne, la man­te­quil­la, el que­so y el yogur se han vuel­to escasos. 

El gana­do ali­men­ta­do con pas­to depen­de de las flo­res sil­ves­tres y las hier­bas para su salud. Si las flo­res y hier­bas sil­ves­tres ya no se poli­ni­zan, los virus y bac­te­ri­as del gana­do aumen­tarán drá­sti­ca­men­te y los ani­ma­les ten­drán que ser sacri­fi­ca­dos debi­do a enfer­me­da­des masi­v­as. Los ingre­di­en­tes de las flo­res sil­ves­tres, que antes eran pro­pa­g­ados por las abe­jas poli­niz­ado­ras, ya no pue­den cum­plir su fun­ción como medi­ci­na. Los importan­tes fitoquí­mi­cos for­tale­cie­ron el sis­te­ma inmu­noló­gi­co del gana­do. Pri­me­ro las abe­jas se extin­guirán por­que ya no encuen­tran ali­men­to por la fal­ta de árbo­les fru­ta­les, segui­das por las mari­po­sas. Los coli­brí­es tam­bién se ven enor­me­men­te afectados. 

La industria se beneficiará de esto.

Mien­tras tan­to, las indus­tri­as pro­du­cirán sab­o­res de fru­tas sin­té­ti­cos con estu­di­os pag­ados que res­pal­den su supues­ta segu­ri­dad. La deman­da será alta por­que la gen­te incon­sci­en­te­men­te ten­drá sed de este sab­or. Piden sab­o­res como fre­sas, fram­bue­sas y san­día. Los sub­pro­duc­tos quí­mi­cos resul­tan­tes con­ta­mi­n­arán aún más el medio ambiente. 

Los niños se ver­án priv­a­dos de la opor­tu­ni­dad cru­cial de for­tale­cer su sis­te­ma inmu­noló­gi­co a tra­vés de la fru­ta y la infer­til­idad aumen­tará. La fru­ta en la die­ta será tan esca­sa que la super­vi­ven­cia de la raza huma­na estará en peligro. 

El consumo de frutas en la actualidad.

Incluso hoy en día, las muje­res comen muy poca fru­ta, lo que faci­li­ta la apa­ri­ción de enfer­me­da­des como la infer­til­idad, los quis­tes, los fibrom­as, el cán­cer del sis­te­ma repro­duc­tivo y la endo­me­trio­sis. Esta no es la úni­ca razón de estas enfer­me­da­des, pero es una par­te importan­te de ellas. En cam­bio, se acon­se­ja a las muje­res que coman hue­vos, que iró­ni­ca­men­te ali­men­tan a los virus que causaron las enfer­me­da­des. La fru­ta sería el arma adecua­da con­tra los virus por­que es anti­vi­ral. Aho­ra la men­ti­ra anti­f­ru­ta nos está qui­tan­do la fru­ta y la gen­te le está teni­en­do mie­do. La cam­pa­ña está fun­cio­n­an­do y el mie­do es contagioso. 

El comienzo de la campaña antifruta

Este sabo­ta­je lo ini­ció hace más de 10 años un peque­ño gru­po de auto­ri­d­a­des sani­ta­ri­as que tení­an un plan maes­tro. Estas per­so­nas fueron traí­das inten­cio­nal­men­te a la esce­na de la salud para poder difun­dir una de las men­ti­ras más gran­des de nues­tro tiem­po. Una vez más lo expresó muy claramente: 

La indus­tria ha colo­ca­do inten­cio­na­da­men­te a los ‘exper­tos en salud’ en cier­tos luga­res del pan­ora­ma de la salud alter­na­ti­va para dejar que la noci­vi­dad de la fru­ta sea un tem­or en la men­te de la gen­te. Muchos méd­icos y otros pro­fe­sio­na­les méd­icos crey­e­ron las men­ti­ras, espe­cial­men­te cuan­do se tra­ta­ba de fru­tas dul­ces. Esto suce­dió espe­cial­men­te en la indus­tria de la salud alter­na­ti­va. Antes de eso, los méd­icos naturó­pa­tas toda­vía sabí­an que la fru­ta era bue­na para nosotros. 

Aho­ra alé­ja­te de la fru­ta, si tien­es dia­be­tes o pre­dia­be­tes, hipogluce­mia, pro­ble­mas intesti­na­les, alé­ja­te de la fru­ta, ali­men­ta la cán­di­da, la bor­re­lio­sis, el cán­cer, te dañará los dien­tes o te pro­vo­cará infeccio­nes del trac­to urinario. 

Este pro­ce­so comen­zó len­ta­men­te, pero aho­ra se ha ace­le­ra­do y asus­ta a quie­nes buscan ayu­da. Una par­te de noso­tros los huma­nos sabe­mos en el fon­do que la fru­ta no pue­de ser mala, algo tan natu­ral y puro, por lo que las noti­ci­as fal­sas no pudie­ron difun­dir­se tan rápi­do al prin­ci­pio. La cam­pa­ña con­tra las fru­tas no cobró impul­so tan rápi­da­men­te por­que much­as per­so­nas no se deja­ron enga­ñar por com­ple­to. La indus­tria colocó a influy­en­tes ‘demo­niz­ado­res de la fru­ta’ en pues­tos cla­ve en el ámbi­to de la salud para con­ven­cer a otros exper­tos de que la fru­ta era dañi­na. A par­tir de ahí, la men­ti­ra se exten­de­ría len­ta­men­te a los exper­tos bien inten­cio­na­dos. Estos últi­mos tie­nen bue­nas inten­cio­nes, pero se dejan influen­ci­ar por los que odi­an las fru­tas y creen en sus mentiras. 

¿Qué nutrientes contiene la fruta?

La fru­ta con­tiene olig­o­ele­ment­os, com­po­nen­tes fitoquí­mi­cos como com­po­nen­tes anti­can­ce­rí­ge­nos, vit­ami­na C, com­po­nen­tes anti­vi­ra­les, com­po­nen­tes anti­bac­te­ria­nos, com­po­nen­tes anti­fún­gi­cos, nut­ri­en­tes en abun­dan­cia, anti­oxidan­tes, agua pura viva y glu­co­sa vital. La fru­ta tam­bién pue­de repe­l­er los gusanos.

Las falsas afirmaciones de los demonizadores de la fruta

La primera mentira: la fruta contiene azúcar y, por tanto, es dañina.

El azú­car en for­ma de glu­co­sa es vital para todas las fun­cio­nes del cuer­po. La glu­co­sa es abun­dan­te en la fru­ta. ¿En qué ali­ment­os pue­des encon­trar glu­co­sa sin espe­r­ar­la? Bue­no, por ejem­plo en la car­ne. Azú­car cara­me­liz­ado en la car­ne coci­da, que sólo pue­de cara­me­li­zar­se por­que la glu­co­sa está pre­sen­te en la sang­re. La sang­re del ani­mal estaba llena de glu­co­sa por­que es muy importan­te para la super­vi­ven­cia. El azú­car en la car­ne nun­ca se mide por­que las medi­cio­nes solo buscan gras­as y pro­teí­nas. Esto no pre­ten­de ser una que­ja con­tra la car­ne, sino más bien mostrar lo importan­te que es el azú­car para las per­so­nas y los animales. 

El azú­car tam­bién está pre­sen­te pal­ta, tosta­das, nue­ces y semil­las, en man­te­quil­la de maní. Este azú­car es vital para noso­tros, espe­cial­men­te para el cere­b­ro. La leche, el que­so, la man­te­quil­la, el yogur y el kéfir con­tie­nen azú­car, ¿lo sabí­as? En for­ma de lac­to­sa. La leche de nue­ces y la leche de ave­na tam­bién con­tie­nen azú­car y sab­o­res natu­ra­les. Le ponen un poco de azú­car, eso lo pue­den hacer sin tener que declar­ar­lo. Todo el mun­do con­su­me azú­car, a menu­do sin siquie­ra dar­se cuen­ta. Sin embar­go, debi­do a las men­ti­ras, exis­te un tem­or cada vez mayor al azú­car en la fru­ta. ¿No vale la pena pen­sar en eso? 

Lo tris­te es que las per­so­nas que nos dicen que no com­amos fru­ta ni siquie­ra saben qué nos enfer­ma. Las enfer­me­da­des cró­ni­cas están aumen­tan­do como nun­ca antes. 

Las enfer­me­da­des den­ta­les están aumen­tan­do como nun­ca antes, a pesar de que la gen­te ya come muy poca fru­ta y, sin embar­go, se cul­pa a la fru­ta. Pero al mis­mo tiem­po, algu­nas per­so­nas comen cho­co­la­te que con­tiene azú­car y temen a la fruta. 

La segunda mentira: la fruta engorda

Cuan­do hace más de 10 años los demo­niz­ado­res pag­ados de la fru­ta empe­za­ron a infun­dir mie­do a la fru­ta, tam­bién difun­die­ron la men­ti­ra de que el cere­b­ro obtiene su ener­gía de la grasa. Eso está mal. Son respons­ables de la ten­den­cia al exce­so de grasa que desafía el sent­i­do común. Afir­man que la fruc­to­sa hace subir de peso, pero la grasa no. Es al revés, la grasa engor­da. Dema­sia­da grasa pro­vo­ca un híga­do estanca­do, que ya está muy carg­ado de diversos pató­ge­nos y toxi­nas. Lue­go, en algún momen­to lle­ga el pun­to x don­de comien­za el aumen­to de peso. Este momen­to es dife­ren­te para cada persona. 

La genera­ción joven, que cree en fal­sos con­se­jos de salud en bus­ca de reme­di­os para com­ba­tir los pri­me­ros sín­to­mas, es sis­te­má­ti­ca­men­te per­sua­di­da de tener un mie­do infund­ado a la fru­ta. Al mis­mo tiem­po, resul­ta extra­ño que la ani­men a beber cacao, que por sí solo tiene un sab­or tan des­agra­da­ble que hay que con­di­men­tar­lo con azú­car. Cacao que con­tiene cafeí­na. La indus­tria de la cafeí­na es incluso par­te de este mal­va­do plan. 

El cerebro funciona a base de azúcar.

No es la grasa lo que man­tiene vivo el cere­b­ro, sino la glu­co­sa, las sales mine­ra­les y peque­ñas trazas de micro­gras­as. El cere­b­ro es un glucó­ge­no hidro­gen­a­do, que es un car­bo­hi­d­ra­to, es decir, azú­car alma­cen­a­do. Todas las per­so­nas que han comi­do cere­bros han dicho que tie­nen un sab­or dul­ce y un poco sala­do. Sabe a plá­ta­no con una rama de apio. El plá­ta­no con­tiene ínfi­mas can­ti­d­a­des de áci­dos gra­sos ome­ga 3, mucha azú­car y el apio apor­ta las sales minerales. 

La reacción del cerebro ante experiencias traumáticas.

Nues­tros cere­bros se cali­en­tan cuan­do pen­sa­mos y tra­ba­ja­mos, pero espe­cial­men­te cuan­do escuch­a­mos event­os o noti­ci­as impac­tan­tes. Enton­ces es fun­da­men­tal que haya sufi­ci­en­te glu­co­sa para enfri­ar­se rápidamente. 

Cuan­do ocur­ren expe­ri­en­ci­as emo­cio­nal­men­te difí­ci­les, el cere­b­ro entra en estado de shock, lo que hace que se cali­en­te peligro­sa­men­te debi­do al exce­so de impul­sos eléc­tri­cos. Lue­go nece­si­ta glu­co­sa para enfri­ar el calor eléc­tri­co. Com­pa­ra­ble al ref­ri­ger­an­te del motor de un automó­vil. Se agre­ga azú­car sin­té­ti­ca al ref­ri­ger­an­te para enfri­ar la máqui­na. La grasa no pue­de hacer eso, la grasa gene­ra aún más calor. 

Por eso des­pués de una expe­ri­en­cia traumá­ti­ca el deseo de algo dul­ce es tan gran­de, por ejem­plo un hela­do. El azú­car pre­vie­ne los efec­tos de la tor­men­ta eléc­tri­ca en el cere­b­ro des­pués de un trau­ma. El azú­car pue­de ser una ayu­da decisi­va para garan­ti­zar que des­pués de un trau­ma se pro­duz­can menos lesio­nes, como el trastor­no de estrés postraumático.

Todo el mundo anhela el azúcar

Aho­ra bien, si algu­nas per­so­nas dicen que no les ape­te­ce el azú­car, pre­gún­ta­te si comes los sigu­i­en­tes alimentos: 

Ham­bur­gue­sa con que­so (azú­car en que­so, ket­chup, car­ne, pan, mayo­ne­sa), piz­za (azú­car en masa y sal­sa, que­so, toma­tes), sánd­wich, pas­ta, pata­tas fri­tas, hum­mus, leche, café con leche, cre­ma de soja y mucho más. 

No cre­as cuan­do algu­i­en dice que no le ape­te­ce el azú­car. Todos anhela­mos con­stan­te­men­te la com­bi­nación de sala­do y azú­car. Algu­nos ali­ment­os se que­man más len­ta­men­te en el cuer­po, como el azú­car de la ave­na, y otros se que­man más rápidamente. 

Resistencia a las grasas y a la insulina

El azú­car se une a la insu­li­na y entra en nuestras células, la grasa no. Por el con­tra­rio, la grasa se inter­po­ne en el cami­no del azú­car al inten­tar unir­se a la insu­li­na. Esta com­bi­nación des­fa­vorable pue­de pro­vo­car resis­ten­cia a la insu­li­na con el tiem­po. Esto no signi­fi­ca que no pued­as comer gras­as, sim­ple­men­te res­al­ta la importancia de la fruta. 

El ayu­no inter­mi­ten­te tam­po­co es la solu­ción. Debi­do a que hay un descan­so de grasa duran­te lar­gas horas del día, la gen­te pare­ce sen­tir­se mejor. Sin embar­go, con el tiem­po tam­bién se des­ar­rollan anto­jos por ejem­plos de com­bi­nacio­nes des­fa­vor­ables de grasa y azú­car, y toda­vía se pro­du­ce resis­ten­cia a la insu­li­na, posi­blem­en­te oculta. 

Desaf­ort­una­da­men­te, la gen­te no sabe cómo uti­li­zar mejor la fru­ta para curar y man­te­ner la salud; nadie les enseña. 

La fruta limpia el cuerpo.

Cuan­do comes fru­ta lim­pia­do­ra, lim­pia tu cuer­po con su poder cura­tivo. Gras­as ran­ci­as y pro­teí­nas podri­das en las mem­bra­nas muco­sas del trac­to diges­tivo, depó­si­tos fan­go­s­os en la vesí­cu­la bili­ar, pató­ge­nos en los intesti­nos y el híga­do. La fru­ta ayu­da al híga­do a des­ha­cer­se de todas las toxi­nas y tam­bién le ayu­da a erra­di­car virus y bacterias. 

Por des­co­no­ci­mi­en­to se mal­in­ter­pre­ta la labor de lim­pie­za del fruto por­que esta labor de cura­ción remue­ve la sucie­dad. Pero la cul­pa no es la fru­ta, sino la basu­ra del cuer­po. La fru­ta es sólo el men­sa­je­ro que mues­tra este mal estado. 

Much­as enfer­me­da­des cró­ni­cas son de natu­ra­le­za neu­roló­gi­ca, como la depre­sión, los trastor­nos de ansie­dad, la neu­ro­pa­tía, la difi­cul­tad para con­cen­trar­se, la con­fu­sión men­tal, el dolor de cuello y espal­da, las migra­ñas y mucho más. La cura­ción requie­re niv­eles con­stan­tes y con­stan­tes de glu­co­sa, una for­ma de azú­car de fuen­te natu­ral. Esto es importan­te. Por­que sus células ner­vio­sas depen­den con­stan­te­men­te del nut­ri­en­te azú­car para ser y vol­ver­se com­ple­ta­men­te funcionales. 

Expertos en antienvejecimiento

Si los llama­dos exper­tos en anti­en­ve­je­ci­mi­en­to no abo­gan por la fru­ta en todas sus formas, y no sólo algu­nas bayas, enton­ces están lejos de la ver­dad sob­re los pro­ce­sos de enve­je­ci­mi­en­to y la lon­ge­vi­dad. Por lo gene­ral, no tie­nen idea de por qué algu­i­en tiene una enfer­me­dad cró­ni­ca. El enve­je­ci­mi­en­to signi­fi­ca que el cuer­po se oxi­da y las células mue­ren. Enton­ces la preg­un­ta es, ¿con qué rapi­dez nos oxi­da­mos y qué ace­le­ra este proceso? 

Todos tene­mos toxi­nas y pató­ge­nos que son albo­rot­a­do­res o mal­he­cho­res. Ent­re ellos se incluy­en fra­gan­ci­as ambi­en­ta­les sin­té­ti­cas, per­fu­mes, eau de toi­let­te, velas aromá­ti­cas con­ven­cio­na­les, pro­duc­tos de lim­pie­za, gaso­li­na, pro­duc­tos quí­mi­cos deriv­a­dos del petró­leo, her­bici­das, fun­gi­ci­das, pató­ge­nos como Epstein-Barr, her­pes zos­ter, estrep­to­co­cos, cito­me­ga­lo­vi­rus, el gru­po HHV con todos sus mut­a­cio­nes. Estamos con­stan­te­men­te expues­tos a todo esto y por tan­to enve­je­ce­mos más rápi­do. Al mis­mo tiem­po se nos dice que no toque­mos ningu­na fru­ta. Esto es gro­tes­co por­que la fru­ta es uno de los agen­tes anti­en­ve­je­ci­mi­en­to más podero­sos que eli­mi­na los albo­rot­a­do­res del cuer­po y pre­vie­ne el enve­je­ci­mi­en­to prematuro.

Antioxidantes en la fruta

Las fru­tas con­tie­nen anti­oxidan­tes no des­cu­bier­tos que son esen­cia­les para la super­vi­ven­cia en el mun­do actu­al. La fru­ta tiene innu­me­ra­bles anti­oxidan­tes des­co­no­ci­dos y algu­nos cono­ci­dos y pode­mos con­su­m­ir­la en gran­des can­ti­d­a­des. Otros ali­ment­os tam­bién tie­nen anti­oxidan­tes, como el café, que con­tiene peque­ñas can­ti­d­a­des de ellos. Sin embar­go, el café tam­bién trae con­si­go una gran can­ti­dad de efec­tos secun­da­ri­os inde­se­ables y los estu­di­os sob­re el valor del café para la salud fueron encarg­ados por la indus­tria cafe­te­ra. Sí, el café apor­ta uno o dos anti­oxidan­tes, pero al mis­mo tiem­po destruye los anti­oxidan­tes acu­mu­la­dos en el cuer­po a lo lar­go de los años. Lo mis­mo ocur­re con el té negro, el té matcha y el chocolate. 

Hace unos 20 años hubo algu­nos estu­di­os sob­re algu­nas fru­tas que die­ron como resul­ta­do un inte­rés reno­va­do en la fru­ta y una mayor com­pra de fru­ta. Estos estu­di­os fueron inme­dia­ta­men­te des­car­ta­dos y pue­des ima­gi­nar la razón: cor­rup­ción. Empe­zan­do por la indus­tria de la cafeína. 

La piel y el cabello envejecen más rápido gracias al consumo regular de café 

El café pro­vo­ca una des­car­ga de adre­na­lina en el cuer­po y esta adre­na­lina nos hace enve­je­cer rápi­da­men­te por­que es cor­ro­si­vo. Con un uso regu­lar, incluso ata­ca y daña células y ner­vi­os. Con el tiem­po, el cabel­lo se vuel­ve más fino y se cae. La piel tam­bién se reseca. 

Nece­si­ta­mos el fruto para debi­li­tar los efec­tos nega­tivos de las adic­cio­nes y hábitos. 

Las afirmaciones más comunes de los que odian las frutas 

1. La fruta está hibridada y, por tanto, es más dulce de lo que es naturalmente.

Este pun­to es un tru­co por­que la mayo­ría de las per­so­nas pien­san erró­nea­men­te en modi­fi­ca­dos gené­ti­ca­men­te cuan­do escuchan el tér­mi­no hibrid­ado. Las téc­ni­cas de refi­na­mi­en­to e hibrida­ción se han prac­ti­ca­do en todo el mun­do duran­te miles de años para garan­ti­zar la super­vi­ven­cia. Los demo­nis­tas de la fru­ta dicen aho­ra que la fru­ta era mucho más dul­ce hace mil años. El caso es exac­ta­men­te lo con­tra­rio. Los aránd­a­nos sil­ves­tres, que exis­ten des­de hace miles de años, son mucho más dul­ces que los aránd­a­nos cul­tiv­a­dos actu­al­men­te. En rea­li­dad, el fruto de mile­ni­os ante­rio­res era mucho más dul­ce que el de hoy. 

2. Sólo son importantes las variedades de frutas antiguas que contienen semillas.

Las varie­da­des de fru­tas anti­gu­as son importan­tes, no hay duda. Pero la den­si­dad de nut­ri­en­tes, los com­po­nen­tes fitoquí­mi­cos, los anti­oxidan­tes, los mine­ra­les y los olig­o­ele­ment­os no depen­den de la can­ti­dad de semil­las y gra­nos de una fru­ta. Iró­ni­ca­men­te, la mayo­ría de estos crí­ti­cos que des­po­t­ri­can con­tra las fru­tas tam­bién con­su­men mucha soja, maíz, remol­acha azu­ca­re­ra y pro­duc­tos ani­ma­les gené­ti­ca­men­te modi­fi­ca­dos deriv­a­dos de pien­sos gené­ti­ca­men­te modificados. 

Las mis­mas per­so­nas que lan­za­ron la cam­pa­ña Obst­hass en luga­res estra­té­gica­men­te importan­tes hace 10 años toda­vía están allí y con­tinúan tra­ba­jan­do dili­gen­te­men­te en su tra­ba­jo destructivo. 

Lanz­an ter­mi­no­lo­gía codi­fi­ca­da, bio­ló­gi­ca y teóri­ca como anti­en­ve­je­ci­mi­en­to, ADN, códi­go gené­ti­co, teló­me­ros, intesti­no per­meable, bio­pelí­cu­la, micro­pelí­cu­la, micro­bio­ma, etc. Todo esto es una gran dis­trac­ción y solo sir­ve para dar nue­vas espe­ranz­as a las per­so­nas enfer­mas dese­spe­ra­das por cur­ar­se. y pien­sa que sólo nece­si­tan encon­trar uno de estos exper­tos que enti­en­da este asun­to. En rea­li­dad, es sólo una gran dis­trac­ción mien­tras el fruto medi­cinal es meno­spre­cia­do como si fuera tierra. 

Nadie encon­trará cura­ción en las sabi­as pala­bras de los exper­tos en anti­en­ve­je­ci­mi­en­to a menos que conoz­ca la ver­dade­ra razón de su suf­ri­mi­en­to. Eso no quie­re decir que los exper­tos anti­en­ve­je­ci­mi­en­to que hab­lan mal de la fru­ta sean malas per­so­nas. Sim­ple­men­te fueron víc­ti­mas de las fal­sas cam­pa­ñas sob­re los peligros de la fru­ta y aho­ra están ayu­dan­do a difun­dir la men­ti­ra. El fal­so cono­ci­mi­en­to tam­bién ha lle­ga­do a los cír­cu­los de nut­ri­ción basa­da en plan­tas y eso es tris­te. Por­que a un enfer­mo cró­ni­co no le bas­ta con comer sin glu­ten, sino que nece­si­ta un ver­dade­ro cono­ci­mi­en­to de la cau­sa de la enfer­me­dad y armas poten­tes, ent­re las que sin duda se incluye la fru­ta. La guer­ra por la fru­ta es en rea­li­dad la guer­ra por la salud de las personas. 

Esto no signi­fi­ca que sólo debas comer fru­ta, sino que se tra­ta de saber uti­li­zar de for­ma cor­rec­ta y especí­fi­ca el poder cura­tivo de la fru­ta. Los paci­en­tes con coli­tis ulce­ro­sa y enfer­me­dad de Crohn pod­rí­an ahor­r­ar­se muchos años de suf­ri­mi­en­to si supier­an uti­li­zar cor­rec­ta­men­te la fru­ta. Lo mis­mo ocur­re con much­as otras enfermedades. 

Es tris­te que incluso per­so­nas más jóve­nes, que actu­al­men­te pue­den comer de todo y no pade­cen ningu­na enfer­me­dad, se con­ta­gien del mie­do a la fru­ta y, a su vez, difun­dan cono­ci­mi­ent­os equi­vo­ca­dos. Desaf­ort­una­da­men­te, tie­nen cier­ta influen­cia en las redes socia­les y, al difun­dir la men­ti­ra, le están qui­tan­do el arma de la fru­ta a algu­i­en que pod­ría haber­le dado un buen uso. Aquí el ego se ha hecho car­go de la fal­ta de aper­tu­ra a la ver­dad sob­re la fru­ta, los influen­cers no están abier­tos a la ver­dad por­que ten­drí­an que admi­tir que estab­an equivocados. 

A veces se reco­mien­dan peque­ñas can­ti­d­a­des de bayas para que parez­ca que res­pald­an la fru­ta. Pero eso es sólo un tru­co otra vez. La gen­te suf­re a pesar de que exis­ten her­ra­mi­en­tas de cura­ción. Todas estas son maquinacio­nes oscu­ras que no per­mi­ten a la per­so­na que suf­re capt­ar la her­ra­mi­en­ta salvadora. 

Créditos finales:

La guer­ra espi­ri­tu­al que enf­ren­ta­mos, tan­to aquí a nues­tro alre­de­dor como sob­re noso­tros, sólo pue­de gan­ar­se si cono­ce­mos el jue­go que jue­ga la oscuridad. 

A la oscu­ri­dad no le import­an las per­so­nas, no tiene com­pa­sión y despre­cia la luz. Los árbo­les fru­ta­les y los arbus­tos y las vides nos han dado vida a lo lar­go de los sig­los por­que son de luz. Pero como todo lo demás, la oscu­ri­dad nos ense­ña a dar eso por sen­ta­do. ¿Y por qué se men­cio­na el fruto más de 300 veces en la Biblia? Por­que era importan­te para algu­i­en. Y hay una con­e­xión pro­fun­da por­que el fruto da vida, no qui­ta vida. El fruto repre­sen­ta la reno­va­ción de la vida. Cuan­do la oscu­ri­dad deja a un lado los frut­os y los vil­lanos mat­an los árbo­les fru­ta­les con el tiem­po, los ánge­les lloran. La igno­ran­cia y la codi­cia son una gran par­te de por qué estamos enfer­mos. Aquellos que se supo­ne deben pro­te­ger­nos en la Tier­ra sólo pien­san en mane­ras de hacer­nos daño y man­ten­er­nos ale­ja­dos de lo que sería nues­tro der­echo. Mien­tras nos lle­van por un cami­no equi­vo­ca­do, sin import­ar quié­nes seamos. 

El odio a los frut­os nos da una idea de que la guer­ra espi­ri­tu­al es real. Pue­des ver las seña­les. Todo el mun­do sabe que hay cor­rup­ción en todas las indus­tri­as y la están vien­do más que nun­ca. Pero, curio­sa­men­te, nadie cree que exis­ta cor­rup­ción en el ámbi­to de la salud alter­na­ti­va y holí­sti­ca. Cree­mos que la infor­mación de salud alter­na­ti­va es holí­sti­ca, pura y san­ta, no tiene malas inten­cio­nes y por algu­na razón, el mun­do de la medi­ci­na con­ven­cio­nal lan­zó un hada mági­ca que per­mi­tió al mun­do de la medi­ci­na alter­na­ti­va ser crea­tivo y hacer lo que qui­sie­ra. Pero eso es impo­si­ble. Hay face­tas que no vemos ni enten­de­mos, domi­na­das en el tiem­po por las jer­ar­quí­as. Mien­tras tra­ba­jan para quebrant­ar nuestras men­tes y nues­tro espíritu. 

Enton­ces, lo que te dejo aquí son las her­ra­mi­en­tas para que explo­res por ti mis­mo y ten­gas todas las opor­tu­ni­d­a­des de sanar. Es un der­echo otor­gado por Dios a todos tener todas las opor­tu­ni­d­a­des para dar­le a su cuer­po lo que nece­si­ta para que pueda avan­zar, ven­cer la enfer­me­dad y resur­gir de las ceni­zas. Mira, creo en ti y sé que pue­des sanar. 

Fuen­te: medio​med​ico​.com

Resu­men ale­mán: Astrid Spath

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Astrid Spath
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Astrid Späth cono­ció a Antho­ny Wil­liam en 2019 y des­de enton­ces apli­ca con entus­i­as­mo este esti­lo de vida para ella y su fami­lia. Para ellos es un desafío domi­nar las dife­ren­tes nece­si­d­a­des y dese­os de los miem­bros de la fami­lia en tér­mi­nos culi­na­ri­os, lo que hacen cada vez mejor a medi­da que aumen­tan sus conocimientos. 
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